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COMPARTIÉNDO EL PAN DE VIDA

DEL ESCRITORIO DEL PASTOR: FRANCISCO JAVIER MESÉN (COSTA RICA)

COMPARTIÉNDO EL PAN DE VIDA

Leer: Romanos 1:14/16

1:14 A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor.
1:15 Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma.
1:16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Di-os para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

INTRODUCCIÓN: Cuando usted recibe una noticia magnífica, ¿qué es lo primero que hace? Si es como la mayoría de las personas, probablemente llamará a alguien para compartirle su alegría. El (Shaliaj Shaúl) Apóstol Pablo les hablaba a los demás sobre la salvación por una razón similar.

Di-os salvó a Pablo en el camino a Damasco, y el apóstol dedicó el resto de su vida a comunicar las buenas nuevas del evangelio. Dio su tiempo, sus energías y, finalmente, su vida porque estaba consagrado a hablarle a la gente de Yeshúa.

¿Por qué lo hacía? Pablo sentía una profunda obligación de hacerlo.

Primero: estaba en deuda con Yeshúa Ha Mashiaj por su salvación. Pero su motivación no era simplemente por su amor y devoción a Di-os.

Segundo: se sentía constreñido a ofrecer esperanza a un mundo que necesitaba desesperadamente el perdón (Romanos: 1.14).

El mensaje que les daba era éste: Di-os envió a su Hijo unigénito, Yeshúa Ha Mashiaj, al mundo, en forma humana. Por su muerte en la cruz, Yeshúa pagó en su totalidad la deuda de pecado de la humanidad. Todos quienes le reciben como su Salvador personal serán perdonados.

CONCLUSIÓN: (Shaúl) Pablo comprendió que necesitaba dar la buena nueva a los griegos (que eran cultos), y también a los bárbaros y gentiles (que eran incultos). Es decir, tenía que darla a todos. El Shaliaj Shaúl compartia el Pan de Vida a aquellas personas qué lo necesitaban, algunos aceptarían la verdad, y otros la rechazarían. El apóstol no podía salvar a ninguna persona, no era responsable de su reacción. Su tarea era, simplemente, hablarles de Yeshúa.

REFLEXIÓN: ¿Siente usted la misma deuda que sentía Pablo?, ¿Comparte usted el Pan de Vida Eterna?
Pídale a Di-os que le dé el valor y la sabiduría para compartir el evangelio con los demás, pues el mundo entero necesita el Pan de Vida Eterna.

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