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Archivos para septiembre, 2007

LA GRAN COMISIÓN

TEMA: LA GRAN COMISIÓN

BASE BIBLÍCA: Mateo/Mattityahú 28.20

EXPOSITOR: PASTOR FRANCISCO JAVIER MESÉN.

(COSTA RICA)

 
INTRODUCCIÓN:
Si usted mira la televisión por cierto tiempo, es muy probable que vea a un predicador proclamando las Buenas Nuevas. Y si enciende la radio, y pasa de una emisora a otra, encontrará lo mismo. El evangelio está en las habitaciones de los hoteles, en los foros de Internet, en las vallas publicitarias, en calcomanías de vehículos, en seminarios y en estudios bíblicos. A pesar de la moderna proclamación de que “Di-os está muerto”, el mensaje de Yeshúa se agiganta con el tiempo. ¿Por qué razón?

La orden de “id, y haced discípulos a todas las naciones…” fue el último mandamiento de Yeshúa a Sus seguidores. Antes de ascender al cielo, comisionó a Sus discípulos para que difundieran las Buenas Nuevas, bautizando a los creyentes y “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mateo/Mattityahú 28:20). Hasta las primeras cartas de Pablo y los relatos de los evangelios, estos detalles del creyente eran transmitidos verbalmente. Y aunque el pueblo de Di-os falló algunas veces, el Señor lo ungió con el Espíritu Santo para esta sagrada tarea. Los testimonios dados el día de Pentecostés hicieron que miles de personas de toda aquella región tuvieran el conocimiento salvador de Mashiaj (Hechos 2:41). En el libro de los Hechos encontramos relatos que detallan los viajes misioneros de varios discípulos. La tradición de llevar el Evangelio a otros países comenzó en aquel tiempo, y no ha cesado hasta hoy.

En tres viajes diferentes, Pablo, uno de los primeros misioneros, se hizo acompañar de personas tales como Juan Marcos y Bernabé, quienes más tarde realizaron sus propios viajes misioneros. Al igual que su Mesías, los que proclamaban el Evangelio eran perseguidos; Pablo sufrió prisiones y la muerte por su fe. En ese tiempo se enviaban misioneros a otras partes desde la Turquía actual e Israel. Estas tierras son hoy campos a los cuales se mandan misioneros.

El trabajo de evangelización ha modificado al mapa cristiano una y otra vez, muchas veces como respuesta a las guerras, a la política y a las luchas internas de la iglesia. Pero el cometido cristiano de compartir la fe nunca cesa. En realidad, el tesoro de la salvación es tan grande que muchos han sufrido de manera voluntaria para llevarlo más allá de sus fronteras.

La conversión del emperador Constantino en el año 313 d.C. puso fin a tres siglos de abierta persecución a los cristianos. Gracias al reconocimiento del gobierno de Roma, el cristianismo progresó a grandes pasos hasta convertirse en una religión en todo el imperio y, algunos siglos después, partes de la Escritura fueron traducidas al inglés. Aunque John Wycliffe terminó la traducción del Nuevo Testamento en 1380, la elaboración de los ejemplares era una labor agotadora debido a que cada libro tenía que copiarse a mano. Lo que hacía muy costoso el adquirirlos.

Sin embargo, con la creación de la primera imprenta, Johannes Gutenberg cambió dicho inconveniente. Para demostrar la importancia de su invento, imprimió toda la Biblia, haciéndola así más accesible. Desde entonces, el Evangelio se ha proliferado en todo la tierra. En el presente, casi todo el mundo tiene acceso a las Escrituras. Pero junto con ese privilegio está también una gran responsabilidad, dada por Yeshúa: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo/Mattityaahú 28:19, 20).

Para cumplir con este mandato, debemos primero apropiarnos del reto. Después, debemos rendirnos por completo para ser utilizados por Di-os. Por último, debemos ponernos a Su servicio, como mensajeros en la tarea de hacer discípulos en todo el mundo.

HEMOS RECIBIDO UN MANDATO

¿Cuál cree usted que es el propósito para su vida? Mucha gente diría que es disfrutar la vida o quizás ser buenas personas. Otras pudieran estar soportando circunstancias tan difíciles, que su principal objetivo es la supervivencia. Algunas pudieran sentir que tienen una misión que cumplir. Lamentablemente, son muchas las personas que no tienen un verdadero propósito en la vida, y lo que logran carece de valor duradero. Pero cualquier creyente que entiende lo que es la vida cómo creyente, deseará cumplir el plan de Di-os para su vida. Y a todos los seguidores de Mashiaj se les ha dado la tarea de compartir el Evangelio.

Piense en lo mucho que Di-os ha invertido en usted. Piense en cómo ha dado a cada uno de Sus hijos dones y capacidades específicas para poder actuar en y a través de nosotros, para tocar a otros y para profundizar nuestra relación con Él. Di-os tiene un plan para cada creyente, y cuando lo descubrimos ya no tenemos que perder tiempo buscándolo en vano; comenzamos a vivir la vida con un propósito claro y específico. El Señor quiere impactar poderosamente a quienes nos rodean. En el capítulo 5 del Evangelio según Mateo, Él nos da el mandato: debemos ser la sal de la tierra y la luz del mundo (vv. 13/14).

EL MANDATO REQUIERE ENTREGA

Para poder hacer esto, Di-os tiene que ser nuestra primera prioridad. El llevar a cabo esa tarea requiere dejar que alguien tenga el control de nuestras vidas. Los verdaderos discípulos dejan que Mashiaj viva Su vida a través de ellos. Jesús advirtió que esta opción tenía un alto costo, y por eso aconsejó a Sus seguidores que pensaran antes lo que eso involucraba (Lucas/Hilel 14:28/32). En realidad, el Señor habló claramente de un gran “precio”. “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo” (Lucas/Hilel 14:26). La palabra griega traducida como “aborrecer” significa en realidad “amar menos”. Es decir, somos capaces de ser discípulos de Yeshúa sólo cuando nuestro amor por Él sea mayor que nuestro apego a las cosas más preciosas para nosotros, y que le obedezcamos aun a costa de ser incomprendidos. La Biblia no da a entender en ninguna parte que la vida cómo creyente sea fácil, o que nuestros amigos o parientes estarán de acuerdo con nosotros. En realidad, nuestra vida de fe puede ser un proceso doloroso.

Notemos lo que Yeshúa necesitó de Sus seguidores: los llamó a dejar su actividad para que le siguieran (Mateo/Mattityahú 4:20; 9:9). ¿Qué cree usted que pensaron los padres de Mateo, Andrés o Pedro en cuanto a eso? Probablemente no se sintieron muy entusiasmados. Muchos padres cristianos me han dicho: “Quiero que mis hijos obedezcan al Señor, siempre y cuando no tengan que servirle en el extranjero”, o “Quiero que Di-os use a mis hijos, pero de ninguna manera que los llame al ministerio”. Desde el punto de vista de Mashiaj, no hay ninguna condición que sea aceptable; no hay ningún “si…”, “pero…” o “a menos que…” que podamos agregar a nuestra decidida lealtad a Él. Es decir, nuestra lealtad tiene que poner al Mashiaj (Mesías)  por encima de todas las personas y de todas las cosas, cueste lo que cueste.

EL MANDATO REQUIERE SERVICIO

Mucho del mundo creyente se ha vuelto tan opulento, y la iglesia ha caído en una debilidad tal, que el discipulado simplemente no coincide con nuestra manera de pensar. Pero recordemos que Di-os nunca nos pedirá que hagamos algo que contradiga las Escrituras o que no sea consistente con la vida de Yeshúa. La tarea que Él nos da puede parecer ridícula ante los ojos del mundo, pero será totalmente compatible con las enseñanzas de la Biblia.

Si usted le ha dicho alguna vez a Di-os que quiere obedecerle, pero le pone condiciones a esa obediencia, Él no bendecirá su disposición. Ya sea que usted vacile por no querer herir los sentimientos de alguien, o por temor a la persecución, mientras usted se mantenga en el lado equivocado de la obediencia no será un seguidor leal de Yeshúa Ha Mashiaj, y Di-os no podrá desarrollar al máximo el potencial de su vida. Sólo cuando decimos finalmente: “De acuerdo, Señor, estoy dispuesto”, Él nos devuelve la paz.

Cuando nuestro Rabí: Yeshúa utiliza la palabra: (talmid) “discípulo”, está hablando de seguirle a Él, lo cual involucra la disposición de dar cualquier paso que el Señor requiera, incluso si las consecuencias resultan severas. En Lucas/Hilel 14:27, Yeshúa dice: “El que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”. La gente muchas veces se refiere a alguna enfermedad física o sufrimiento como su “cruz”, pero eso no es lo que este versículo significa. En el primer siglo, la cruz era un instrumento de ejecución; uno entendería muy fácilmente el significado, si el versículo dijera: “El que no lleva su ataúd…” Lo que Yeshúa está diciendo es que sus discípulos tienen que escoger a la muerte por encima de su propia vida, y unirse a Él. Llevar nuestra cruz habla también de la disposición a sufrir dolor, persecuciones y el oprobio por causa de Mashiaj. No se refiere a sufrir críticas y reproches por nuestro pecado, sino más bien a soportar el rechazo que glorifica al Di-os vivo.

Hágase esta pregunta: ¿A qué estoy apegado? No hay nada de malo en disfrutar de relaciones o de las cosas que tenemos, siempre y cuando las cosas materiales y los apegos emocionales no sean más importantes que el Señor. Un genuino seguidor de Mashiaj hunde muy superficialmente sus raíces en el mundo. Usted y yo debemos estar dispuestos a hacer todo lo que Di-os diga, e ir donde Él nos dirija, no importa lo que el Señor decida.

Para ser discípulos del Señor, debemos desprendernos de este mundo y unirnos a Yeshúa, no a las posesiones materiales, a las ideologías o las relaciones. Debemos seguir a Yeshúa sin importar el costo, aunque eso signifique no aceptar un ascenso profesional o la ruptura de una relación. Si usted no es promovido en su trabajo por obediencia a Di-os, sin duda alguna el Señor le promoverá en el momento que Él tenga decidido hacerlo. Y cuando lo haga, el resultado será mucho mejor.

Lucas/Hilel 14:33 dice: “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo”. Debe haber un momento en su vida, cuando diga: “Señor, todo es Tuyo. Haz con mi vida lo que Tú quieras”. La verdadera pregunta no es: ¿Cuánto tiene usted? sino: ¿Cuánto tiene Di-os?

Los discípulos del Señor no pueden contemporizar con el mundo; vivir practicando el pecado y seguir la cruz de Cristo son extremos totalmente opuestos del espectro. ¿Desea usted ser un discípulo del Señor? La Biblia muestra una forma de proceder muy clara: esté dispuesto a obedecer Su sagrada tarea, apártese de sus preocupaciones mundanas y únase a sus hermanos y hermanas en Yeshúa en la Gran Comisión.

CONCLUSIÓN: La tecnología nos ha dado medios sin precedentes para la difusión del Evangelio de Yeshúa Ha Mashiaj  y tenemos el claro mandato de hacerlo. Nuestro mundo ha cambiado mucho, pero nuestro mensaje sigue siendo el mismo. La orden de Mateo/Mattityahú 28:19 de “id, y haced discípulos a todas las naciones” es tan pertinente hoy como lo fue hace dos mil años.

No se trata de sacarle la plata a la gente por medio de manipulación cómo lo hacen los canales de televisión y algunas emisoras de radio, se trata de llevar un mensaje de amor y salvación por las almas que se pierden. Tenemos un mandato que cumplir, hay que tener pasión por las almas "no por el dinero", sí estuvi´ñeramos en los tiempos del Maestro a más de uno sacaría a latigazos del templo y les diría: ¿Porqué habéis hecho de la casa de mi Padre una guarida de ladrones? Las Buenas Noticias es mostrar el amor y la gracia de Di-os a todas aquellas personas que buscan y necesitan de la presencia de Di-os.

Di-os te bendiga.

Baruj Atá HaShem Kadosh (Bendito Sea Su Nombre Santo)

Shalom UbrajótM (La Paz sea con ustedes)

 

AMEMOS AL PUEBLO JUDÍO

 

AMEMOS AL PUEBLO DE DI-OS

AMEMOS AL PUEBLO HEBREO

AMEMOS AL PUEBLO DE ISRAEL

AMEMOS AL PUEBLO JUDÍO

AMEMOS SU TORAH, SUS ESTATUTOS, SUS LEYES, SUS MANDAMIENTOS, SUS ORDENANZAS, SUS PRECEPTOS.

Usted y yo debemos orar por la paz de Jerusalén. El Salmo 122.6/9 nos dice: que debemos pedir por la paz de Jerusalén y la bendición que el Rey David da es: “Sean Prosperados los que te aman”, ¡Sea la paz dentro de tus palacios! Por amor de mis hermanos y mis compañeros yo diré: “La paz sea contigo”, por amor a la casa de HaShem nuestro Elohim buscaré tu bien (Reina Valera)

Por tí pedimos a Di-os ¡Que tenga paz Jerusalén!, ¡Que vivan en paz los que te aman! ¡Que dentro de tus muros y dentro de tus palacios haya paz y seguridad! A mis hermanos y amigos les deseo mucho bienestar, porque en tí se encuentra el Templo de nuestro Di-os.

La palabra de Di-os es clara nosotros debemos pedir en nuestras oraciones por la paz de Jerusalén, me llama mucho la taneción que hoy día en nuestras Iglesias Evangélicas hay una aversión hacia el pueblo judío que no debiera de exisitir, yo me encuentro en Romanos 11.1 con algo muy importante “¿Ha desechado Di-os a su pueblo? De ninguna manera. Pues yo también soy judío de la tribu de benjamín” Israel sigue siendo el pueblo de Di-os.

Los creyentes evangélicos no podemos aceptar jamás la Teología de la suplantación, ya que muchos cristianos se apoyan en San Juan 1.12 y aplican mal el texto, más bien hay que darle gracias a Di-os de que gracias a la transgresión de Israel vino la salvación a los gentiles. Romanos 11.11

Nosotros no podemos jactarnos que “somos sólo el pueblo de Di-os” y la pregunta del millón: ¿ Acaso los judíos no lo son?, Génesis 12.1/3 El Eterno le da la bendición a Abraham y le dice: “Benditos los que te bendijeren, malditos los que te maldijeren” y esto todavía hoy sigue vigente en nuestros días. Lamentablemente la Iglesia Católica Romana salió del Judaísmo (Constantino & Contanstinopla) y de ahí en nace el cristianismo de las 95 Tesis de Martín Lutero en Guttemburgo, nosotros estamos distantes de la gran verdad.

Por eso es necesario leer: Romanos 11.18 y nos recuerda que nosotros “Somos ramas injertadas” no sustentamos la raíz, sino la raíz (el Judaísmo) nos sustenta a nosotros. Los verdaderos creyentes en Yeshúa Ha Mashiaj deberiámos primeramente amar a los judíos que son nuestros prójimos, celebrar “Shabat” y aplicar la Torá a nuestras vidas y hacer de ello un estilo de vida.

A veces yo no entiendo el malestar en la Iglesiacuándo uno habla de judaísmo. ¿Cómo es posible que hay gente en la Iglesia que cuándo uno expresa algo sobre judaísmo ellos dicen que son Grecco-Romanos?, ¿Será que todavía están en el Catolicismo Romano?

Hay algo que debemos de saber a nuestro maestro el Rabí Yeshúa ben Yosef quiénes lo condenaron a muerte fueron los judíos, pero quién le dió muerte en ese tiempo fuerón los Romanos y hay quiénes cometen el error de decir que fueron los judíos quienes lo mataron. Pero gracias al Shaddai resucitó en el poder de la Ruaj Ha Kodesh (Espíritu Santo),(Presencia Divina) y de ahí pasó a ser del linaje de David: Yeshúa ben David y está como Juez a la diestra del Padre.

Romanos 10.19 dice: Más digo ¿Acaso no lo ha sabido muy bien Israel? Primeramente Moshé dice: “yo os provocaré a celos con un pueblo que no es mi pueblo, con un pueblo insensato os provocaré a ira. (Código Real)¿Será que los judíos podrán sentir celos de nosotros los evangélicos que no celebramos Shabat y no aplicamos la Torá?

¡Cuán lejos estamos de la verdad! Necesitamos profundas reformas Teológicas y Espírituales y necesitamos volver a la senda antigua, Volver a la Torá, Volver a Elohim, celebrar Shabat, pasar un tiempo con nuestra familia celebrando Shabat como se celebra en Israel todos los viernes a las 6.00 pm. Hasta el día sabado a las 6.00pm debe ser un tiempo para escudriñar: Torá (Pentateuco) uno lee las Parashás (Estudios de la Torá) y empieza aprender y a ver las cosas con más claridad y más profundidad.

Amemos a HaShem, y siempre que oremos hagamóslo en los méritos de su hijo, su majestad: YeshúaHa Mashiaj.

Escrita por el pastor: Francisco Javier Mesén.

E-mail: fcojavier57@hotmail.com


Oremos por Israel, Oremos para que se nos quite la venda de los ojos que la religión nos ha tendido por años y no queramos ser más santos que el mismo Di-os, que Di-os quite de nosotros toda aversión en conta de los judíos y del judaísmo, que el Eterno nos guíe y nos ilumine. 

30 Principios de Vida

 
Principios para la vida

30 Principios para la vida

Principio #1
Nuestra intimidad con Di-os, que es su prioridad para nosotros, determina el impacto que causen nuestras vidas. Génesis1:26

Principio #2
Obedezcamos a Di-os y dejemos las consecuencias en sus manos. Éxodo 19:5

Principio #3
La Palabra de Di-os es ancla inconmovible en las tormentas. Números 23:19

  

Principio #4
Estar conscientes de la presencia de Di-os nos da energías para desempeñar nuestro trabajo. Deuteronomio 20:1

Principio #5
Di-os no nos demanda que entendamos su voluntad, sino que la obedezcamos aunque nos parezca poco razonable. Josué 3:8

Principio #6
Cosechamos lo que sembramos, más de lo que sembramos, después de sembrarlo. Jueces 2:1-4

 

Principio #7
Los momentos sombríos durarán solo el tiempo necesario para que Di-os lleve a cabo su propósito en nosotros. 1 Samuel 30:1-6

Principio #8
Libremos nuestras batallas de rodillas y siempre obtendremos la victoria.
2 Samuel 15:31

Principio #9
Confiar en Di-os quiere decir ver más allá de lo que podemos, hacia lo que Di-os ve.
2 Reyes 6:17

 

Principio #10
Si es necesario, Di-os moverá cielo y tierra para mostrarnos su voluntad.
2 Crónicas 20:12

Principio #11
Di-os asume toda la responsabilidad en cuanto a nuestras necesidades, si lo obedecemos. Job 42:7-17

Principio #12
La paz con Di-os es fruto de nuestra unidad con Él. Salmo 4:8

 

Principio #13
Escuchar a Di-os es esencial para andar con Él. Salmo 81:8

Principio #14
Di-os actúa a favor de quienes esperan en Él. Isaías 64:4

Principio #15
El quebrantamiento es el requisito de Di-os para que seamos útiles al máximo. Jeremías 15:19

 

Principio #16
Todo lo que adquirimos fuera de la voluntad de Di-os termina convirtiéndose en cenizas. Ezequiel 25:6-7

Principio #17
De rodillas somos más altos y más fuertes. Daniel 6:10-11

Principio #18
Como hijos del Di-os soberano, jamás somos víctimas de nuestras circunstancias. Oseas 3:4-5

 

Principio #19
Todo aquello a lo que nos aferremos, lo perderemos. Amós 6:6-7

Principio #20
Las decepciones son inevitables; el desánimo es por elección nuestra.
Habacuc 3:17-19

Principio #21
La obediencia siempre trae bendición consigo. Lucas 11:28

 

Principio #22
Andar en el Espíritu es obedecer las indicaciones iniciales del Espíritu. Hechos 10:19

Principio #23
Jamás podremos superar a Di-os en generosidad. 2 Corintios 9:8

Principio #24
Vivir la vida cristiana es permitir a Yeshúa Ha Mashiaj vivir su vida en y por medio de nosotros. Gálatas 2:20

Principio #25
Di-os nos bendice para que nosotros podamos bendecir a otros. Efesios 4:28

 

Principio #26
La adversidad es un puente que nos conduce a una relación más profunda con Di-os. Filipenses 3:10-11

Principio #27
No hay nada como la oración para ahorrar tiempo. 2 Tesalonicenses 3:1

Principio #28
Ningún creyente ha sido llamado a transitar solitario en su peregrinaje de fe.
Hebreos 10:24-25

 

Principio #29
Aprendemos más en nuestras experiencias por el valle de  lágrimas que  de la cumbre del éxito. Santiago 5:10

Principio #30
El deseo ferviente del regreso de su majestad Yeshúa Ha Mashiaj nos mantiene viviendo productivamente. Apocalipsis 22:11

 

 
 
 

¿EXISTE EL MAL?

¿EXISTE EL MAL?

Un profesor universitario retó a sus alumnos con esta pregunta: ¿Dios creó todo lo que existe? Un estudiante contestó: Sí. ¿Dios creó todo?: Sí señor, respondió el joven. El profesor contestó: Si Dios creó todo, entonces Dios hizo el mal, pues el mal existe, y si las obras son un reflejo de quien las hace, entonces Dios es malo.

El estudiante se quedó callado ante esa respuesta. El profesor se jactaba de haber probado una vez más que la fe cristiana era un mito.

Otro estudiante levantó la mano y dijo: ¿Puedo hacer una pregunta, profesor? Por supuesto, respondió. El joven se puso de pie y dijo: ¿Cree usted que existe el frío? ¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que existe. ¿Acaso usted no ha tenido frío? El muchacho siguió: De hecho, señor, el frío no existe. Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío en realidad es ausencia de calor. Todo cuerpo u objeto es susceptible de estudio cuando tiene o transmite energía, y el calor es lo que hace que dicho cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total y absoluta de calor, todos los cuerpos se vuelven inertes, pero el frío en realidad no existe. Hemos creado ese término para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor. 

Continuó el estudiante: ¿Y existe la oscuridad? El profesor respondió: Por supuesto. El estudiante contestó: Pienso que la oscuridad tampoco existe. La oscuridad es en realidad ausencia de luz. La luz se puede estudiar, la oscuridad no, incluso existe el prisma de Nichols para descomponer la luz blanca en los varios colores en que está compuesta, con sus diferentes longitudes de onda. La oscuridad no. Un simple rayo de luz rasga las tinieblas e ilumina la superficie donde termina el haz de luz. ¿Cómo puede saber lo oscuro que está un espacio determinado? Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio. Oscuridad es un término que el hombre ha desarrollado para describirlo que sucede cuando no hay luz presente.

Finalmente, el joven preguntó al profesor: ¿Existe el mal?. El profesor respondió: Por supuesto que existe, como lo mencioné al principio, vemos violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo, esas cosas son manifestaciones del mal. El estudiante respondió: El mal no existe por sí mismo. El mal es simplemente la ausencia del bien debido, y es, al igual que los casos anteriores, un término que el hombre ha creado para describir esa ausencia. Dios no creó el mal. No es como la fe o el amor, que existen como existe el calor y la luz. El mal es el resultado de que la humanidad no tenga a Dios presente en sus corazones. Es como resulta el frío cuando no hay calor, o la oscuridad cuando no hay luz.

El profesor se quedó callado.

El joven se llamaba Albert Einstein.